Viejos amores que no envejecen
Tengo amores a los que visito por un sótano, donde creo que nadie me ve. Amores eternos que parecen una fotografía en el tiempo, “no cambian mucho”. A quienes amo y me aman, a quienes visito en canciones, en las madrugadas de una noche alicorada, en una nota de voz de las que se autodestruyen o en las fotos de una sola vista. Amores que aunque efímeros no desaparecen.
Tengo amores que me engañan y les creo y ellos me creen también, o por lo menos eso parece. Algunos días les damos vida a estas fantasías, al mejor estilo de Romeo y Julieta o de Tristán e Isolda, donde la tragedia es más protagonista que el amor. La tragedia de habernos perdido pero la fortuna de seguirnos amando.
Tengo amores que me engañan y les creo y ellos me creen también, o por lo menos eso parece. Algunos días les damos vida a estas fantasías, al mejor estilo de Romeo y Julieta o de Tristán e Isolda, donde la tragedia es más protagonista que el amor. La tragedia de habernos perdido pero la fortuna de seguirnos amando.