Volver a poesía

Todos nos coincidió menos la vida

No hubo ni un solo día en que mis ojos fueran cómplices de su sonrisa. Ni una sola noche que tuviera que arreglármelas para que la emoción de conocerlo no se notara de manera desbordante.

Estoy segura de que hubiera sido toda una aventura; Su alma soñadora y su espíritu de acción así me lo sugieren. Las conversaciones largas a las luz de una vela, los libros en común que leeríamos, los caminos y senderos que conquistaríamos juntos... eso y más se quedarán en un suspiro.

¿Me he preguntado qué fue lo que nos impidió el encuentro? En defensa diré que tuve toda la intención y lancé varias propuestas. De su parte, no sé si el miedo se hizo tan presente que tomó forma de olvidos y de obstáculo, o si simplemente la cotidianidad siempre fue más fuerte que el deseo.

No lo sé. Hoy ya no importa resolver la incógnita; no porque no se quiera, sino porque ya no hay tiempo para escuchar la respuesta. La vida decidió por nosotros. El mar nos puso en diferentes orillas.

En mi biblioteca de recuerdos hay un libro con su nombre. Allí guardo sus historias más chistosas, con las que morí de risa un par de veces. Pronto volveré a morir, pero para para él, para el "nosotros", para ese "tal vez" que mantuvo viva la ilusión, misma que se quebró con sus olvidos y ocupaciones.

Sé feliz en nombre de lo que pudo ser y, la próxima vez que el amor te pase tan cerca tomale la mano.
Laguna