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Morir para aspirar a una nueva vida

Me he cansado del mundo y sus demandas
De ser la respuesta correcta a las preguntas que invento en los otros
Me he caído de ellos y ellos se han caído de mí
La urgencia ha devenido en ausencia
Mi voz ya no habla, me he quedado muda.

Se me ha desgastado el alma a tal punto que el solo cuerpo pesa
No hay nada que lo anude, excepto el amor de los ojos que me miran y me eligen porque los míos ciegos de hastío ya no observan nada.

Sentada en un río, con una piedra ancha y firme, me dispondré a lavarla, a estregarla, hasta dejarla transparente casi a punto de romperse. Hasta que salga la mancha invisible que ha dejado el trasegar de la existencia.

Me he bajado del mundo, aunque sigo respirando.
Laguna