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Un adiós indigno

No pido que no te vayas,
Pido que en tu adiós no me condenes al dolor que da la duda,
Al eterno retorno de un por qué sin respuesta.

No pido que no te vayas,
Pido que te alcance la gallardía para asumir el deseo de irte, para que no pretendas excusarlo en actos míos.

No pido que no te vayas,
Pido que en tu adiós me dignifiques,
Porque nadie es tan indigno como para merecer un dolor sin nombre, un dolor mudo o disfrazado de culpas ajenas.

Vete, llévate todo, no importa que me dejes, puedo con eso, ya se perder.
Pido que no sean tan cobarde como para irte en silencio, porque entonces no solo desapareces tú sino que sepultas nuestra historia, y la tierra será el resentimiento.

Ya te has ido y no alcanzó el afecto para mirarme a los ojos y despedirte de frente.
Bueno, quiero decir, terminaste de irte, porque tú, ya no estaba.
Laguna