Lo nuestro lo contó el olvido
Y volvió a pasar: la decepción que imprimen las promesas no cumplidas, la imposibilidad frente a tus ojos y, con ello la frustración del fracaso; ese que ata tus manos porque ya no depende de ti.
¡No fue, no pudo ser y no será nunca! No hubo rumbo, no hubo camino, no hubo punto de partida ni destino. Es paradójico, pero eso que fue sin serlo al fin, aún consigue atraparme. ¿Qué contradicción, no? Aquello que no fuimos tiene más historia que lo que lo poco que llegamos a ser.
Hay cosas que, aún queriéndolas, no se desean. Me explico: la tarea para que suceda no se hace. En estos casos, la intención no es lo que cuenta. Lo nuestro lo contó el olvido.
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Laguna
La mentira que nos cuentan los viejos amores.
Tengo amores a los que visito por un sótano, donde creo que nadie me ve.
Amores eternos que parecen una fotografía detenida en el tiempo: “no cambian mucho”.
A quienes amo y me aman; a quienes contacto en canciones, en las madrugadas de una noche alicorada, en una nota de voz de las que se autodestruyen o en las fotos de una sola vista. Amores que aunque efímeros, no desaparecen.
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Laguna